13.09.2006 | Crónica
El concurso de San Cipriano en Panes: Apuntes históricos.
por Isidro Caballero Sardina (Panes)
Este certamen bolístico centenario cuya edición CIV se celebrará el próximo domingo a partir de las tres de la tarde es único en nuestra Comunidad. Comenzó su andadura en el año 1902 en la bolera de “La Prada”(Panes) también llamada “El Correo”,que regentó el “tabernero” Fernando Ruiz y que estaba situada a la salida del pueblo hacia Potes a mano derecha paralela a la finca denominada San Román. Este espacio se vino a sumar al prado de la tejera de San Juan de Ciliergo, que acogió la feria de ganados de San Cipriano sustituyendo a la braña de “Lobejo” en la base del “Pico Peñamellera”, para crear así los cimientos físicos de la fiesta más representativa del valle bajo de Peñamellera.
En estos primeros años del concurso los bolos son, sobre todo, una práctica social que contribuye a la cohesión del entorno más próximo y donde se refleja con cierto protagonismo la sana rivalidad entre pueblos cercanos. En este tiempo solían participar en el concurso de San Cipriano: Panes, Alles, Noriega, Abándames, Alevia y algunos pueblos de los concejos limítrofes: Lamasón, Herrerías, Peñarrubia...Se jugaba el último día de la fiesta y jugaban cuatro partidas: una de Panes y tres forasteras (a sorteo) de cuatro jugadores cada una. Más tarde, en los años veinte, este certamen cambiará de escenario y pasará a la bolera de “Balcao”, también privada, de la que se ocupó algunos años Manuel Sánchez “El legionario” y que estaba situada en lo que hoy es el parque de D. Angel Cuesta hasta que en 1934 se construye la bolera municipal de “La Plaza” -la única que queda ya en Panes- y desde ese año se jugará siempre allí. Cuenta el gran “Pepe Tarno” en el semanario “El Eco de los Valles” que tuvo la tenacidad, ilusión y coraje de crear en nuestro concejo y mantenerlo 36 años, que aquella tarde de San Cipriano del 34 en que se inauguraba la bolera ”estaban en “La Plaza” las mejores partidas de la “comarca oriental” asturiana y también de Herrerías, Lamasón, Rionansa, Peñarrubia, Val de San Vicente, Valdáliga, Liébana, Torrelavega…y que de entre todos sobresalía un hombre pequeño, con boina y tipo de aldeano: Rogelio González Vinoles “El Zurdo de Bielva”(aquel hombre mitad humano y mitad divino) que desde 15 metros fue derribando los nueve bolos uno por uno con nueve bolas empezando por el último y que a petición del gentío (unas 1500 personas) lo repitió varias veces”.Hoy sería difícil de entender ,ya que la vida ha dado un giro que bien se puede llamar copernicano, que un jugador de bolos podía tener más fama que un futbolista y ser requerido por ciertos pueblos a fin de dar realce a sus fiestas que entonces ocupaban un lugar mucho más preferente que hoy. En los años 40 y 50 del siglo pasado un concurso con la presencia de “El Zurdo de Bielva” podía convertirse en el más relevante acto social de cualquiera de nuestros pueblos. Tiempos diferentes, pero que ahí están en la memoria colectiva y en el recuerdo de muchas personas que hoy tienen algunos años
Desde aquella tarde hace setenta años hasta hoy se han ido modificando muchos aspectos, reajustando bastantes cosas y lógicamente se ha producido una importante evolución. El concurso ha ido adquiriendo raigambre histórica que le ha proporcionado un alto contenido emocional y que además le concede legitimidad. Esto es algo que ocurre también con otros elementos de la cultura de nuestro concejo como: el queso, el río, el salmón, los cestos y maconas, el entorno…parecen tan viejos y tan arraigados en nuestra tradición que nos parece inconcebible no pensar en ellos cuando buscamos señas de identidad cercanas
En estos últimos 50 años del siglo pasado el concurso o certamen de San Cipriano ha ido pagando la cuota de “deportivización” y endureciendo su corazón de niño (Lúdico-Social). Nuestro viejo juego de los bolos y entiéndase lo de viejo como calificativo que quiere prestigiar y enaltecer, va haciéndose poco a poco hecho deportivo que no es más que elaborar un poco el juego superando lo local para no desaparecer y donde aparecen jugadores que se desplazan de unos pueblos a otros para jugar campeonatos. El concurso empieza a perder su espíritu primitivo de una forma muy lenta (son los tiempos gloriosos de “El Zurdo de Bielva”, Ico Mallavia, Miguelín Purón, Lucas y Alberto Noriega, Gándara, El Zurdo de Mazcuerras...). En ese paso del concurso al campeonato; de la partida local al campeón transcurren algunos años en donde son protagonistas muchos grandes jugadores que dejaron importantes huellas en San Cipriano: loscuatrograndes,Salas,Cabello,Ramiro,Escalante,Senén,Sousa;Mier,Rilo, los asturianos: Real, Mochales, Antonio Sánchez, Vicente Cuétara, Francisco Gómez, Emilio Lobeto, Diego Otero, Enrique Posada “Posturas”, Gerardo García..Lista a la que hay que añadir pocos años después los ilustrísimos e importantísimos: Fidel Linares, Ventisca, Calixto, Lucas Arenal, El Belga, Marcos, Benito Fernández., Julio Braun, Quintana, Ingelmo, Miguel García, Fuentevilla, Santos, Castanedo, Domínguez, Emilio Antonio Rodríguez”Tete” (el jugador con mejor palmarés de la historia de los Bolos). Y algún tiempo más tarde Rodrigo Nuñez Martín, uno de los jugadores asturianos mejores de todos los tiempos.
A partir del año 95 el concurso de San Cipriano entra a formar parte del CINA con lo que la filosofía ya no es disfrutar o participar sino ganar. El deporte también se impregna de seudovalores que va creando una sociedad que no reconoce nada más que a los ganadores. Son las horas de: Salmón, Rubén Haya, Ico Nuñez, Benito Fernández Llamazares, El “Junco de Liérganes,” Lavín, Emilio A Rodríguez (Miliuco), Rubén Rodríguez, Lavid, Puente, De Juana...y muchos otros que seguirán haciendo más grande San Cipriano.